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La Coctelera

EL BLOG DE JUANMAROMO

Poesia, música, pasión

Categoría: RELATO ERÓTICO

12 Noviembre 2009

¡QUE NOCHE LA DE AQUEL DIA!


Como cada mañana, me levanté temprano, me preparé un baño relajante y tomé un desayuno frugal. Hoy tenía un día apretado, a las 12 a.m. entrevista con un alto ejecutivo al cual debía acompañar durante toda la jornada y quién sabe si algo más. El planing consistía en una reunión de negocios, almuerzo en "Via Veneto", conferencia en La Cámara de comercio y cena en "La Cupula".
Por si no lo han adivinado, soy secretaria de "alto standing", domino cuatro idiomas, y tengo dos masters en empresariales. Podría haberme colocado en una multinacional pero no soporto las rutina, así que me asocié a una agencia de secretarias de compañía especializada en alquilar azafatas de buen ver capaces de acompañar a un directivo en viaje de negocios, ayudarle en su trabajo y hacerle la estancia más agradable.
Este trabajo me permite una vida independiente y unos saneados ingresos, además, el "contrato" no implica ninguna obligación, si hay mutuo a cuerdo, la cena puede tener apoteosis final en una suite de lujo, pero eso queda fuera del ámbito laboral.
Me esperaba en el hotel Juan Carlos I, unos cincuenta años, elegante, culto y atractivo, me besó la mano cortésmente, y me abrió la puerta de la limousine. La jornada discurrió sin novedades, su conversación era agradable y variada y no exenta de sentido del humor.

Llegó la hora de la cena, yo estaba relajada y dispuesta a continuar la velada hasta el amanecer, se mostro cariñoso y divertido, la cocina era exquisita y la carta de vinos le permitía lucir sus conocimientos enológicos.
Tras tomar la segunda copa de cava, me susurró
-No tienes porqué aceptar, tengo a mi esposa en el hotel, y nos gustaría tener una velada los tres juntos, me acompañas, tomamos una copa y si no estás de acuerdo te recompenso por las molestias y aquí no ha pasado nada, pero te aseguro que si aceptas, no te arrepentirás.-
Me quedé sorprendida, era la primera vez que me proponían algo así, pero el vino, el cava y su mirada suplicante y a la vez firme, me hizo decidirme, la verdad es que no tenia nada que peder.
-De acuerdo- contesté, pero que quede claro que no me comprometo a nada.
Salimos del restaurant, y la limousine nos condujo hacia nuestro destino, los cristales tintados impedían ver el exterior, pero me instinto me indicaba que estábamos en la Avda del Tibidabo.

El vehículo se detuvo, y escuché como una puerta de hierro se habría y entrabamos en un espacio que por los aromas que penetraban en el interior, debía ser un jardín. Escuché la compuerta de un parquing abrirse, y el Lincoln se introdujo en su interior.

Cuando el vehículo se detuvo, el chofer nos acompañó a un ascensor que se detuvo en la tercera planta. La puerta se abrió, y nos recibió una dama de unos cuarenta y cinco años, alta elegante y con aires distinguidos, se saludaron con un beso y entramos a un salón elegantemente decorado, tomamos asiento mientras un camarero nos servía unas copas, la mujer lucia unas piernas estilizadas y a través de su ceñido vestido, se adivinaban unos senos duros y bien perfilados, - Bueno, pensé- Alguna vez ha de ser la primera, de repente empecé a perder el mundo de vista y me desplomé como un saco.

Cuando desperté, me vi totalmente desnuda tendida en una enorme cama en una posición muy extraña, estaba atada de pies y manos con un cojín en la espalda que elevaba mi zona genital y la dejaba totalmente asequible, estaba amordazada y a penas podía balbucear.
Me sentí presa del pánico, pensé que estaba en manos de unos sádicos y que podía ser torturada y asesinada. De repente se abrió la puerta y apareció la pareja, estaban desnudos y sonrientes, él se acerco hacia mi, y me besó en la frente. -No temas, te hemos amordazado para evitar que te dañes la garganta gritando, pero verás como pronto gemirás de placer.

Seguidamente se tumbaron en un sofá que presidia la estancia. A los pocos momentos, aparecieron sobre el lecho cuatro cachorros de una raza que no conocía, minúsculos, blancos y con ojos mimosos, cada uno de ellos se dirigió a su puesto correspondiente, mientras dos empezaron a lamerme los pies, los otros atacaron mis axilas y mis costados, al principio tuve una sensación de asco, pero cuando sentí sus diminutas y rasposas lenguas acariciar mi piel, algo dentro de mí empezó a encenderse, unos empezaron a chuparme los muslos con avidez, mientras los otros lamian mis senos lentamente, empecé a sentir como toda mi piel ardía, cuando uno introdujo su lengüita mágica en mi vulva todo se vino abajo, nunca nadie me había lamido así, mi sexo se abrió como una fruta madura al increíble placer de aquellos lametones. Sentí que alguien me quitaba la mordaza, y entonces pude gemir sin ataduras, mientras los otros dos cachorros mordían delicadamente mis pezones, el cuarto, se dedicaba atrabajarme el ano con frucción, cuando creía que iba a perder el sentido, se detenían durante unos instantes, y volvían a la carga con más ainco, pude ver como la pareja se masturbaba en el sofá sin perder detalle de la escena. De repente, atacaron los cuatro al unísono, la lengua del mas pequeño lamia mi clítoris con tal destreza que toda yo me derramaba de gusto, mientras los otros hacían reventar mis pezones con sus hábiles lamidas. De repente, todo mi cuerpo estalló, un aullido se escapó de mi garganta mientras un orgasmo cósmico me hacía perder el sentido.
Cuando desperté, me encontré en la habitación de un hotel, en principio creí que todo había sido un sueño pero sobre la mesita de noche me encontré una carta de agradecimiento y dos mil Euros en metálico.
Me dirigí al cuarto de baño, pude ver en el espejo como mis zonas álgidas estaban enrojecidas por el feroz ataque, me introduje en el jacucci, y no pude por menos que masturbarme recordando aquella noche de placer salvaje que jamás podre borrar de mi recuerdo.

Tags: sexo, orgasmos, placer

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21 Agosto 2009

DOS FUEGOS

Tu voz era calma, como un susurro constante que me llevaba lentamente de la mano hasta la cima del placer. Era delicado y pacífico. Inexplicablemente sensual. Y yo me dejaba guiar por esa voz apenas perceptible siguiendo las indicaciones de aquellas palabras inaudibles, que sin embargo, lograban la más absoluta obediencia.
Sumisa dejaba que tus besos recorrieran mi cuerpo sin pudores y sin réplicas, sin interrupciones ni impedimentos. Tus manos estaban dotadas de una paciencia casi litúrgica que convertían cada caricia en un ritual, placentero, emocionante y, por momentos, tenebroso. Lenta y cuidadosamente, llegabas a destino y allí te quedabas tanto tiempo como fuera necesario, gozando con aquella tortuosa escena en la que te suplicaba que te detuvieras para no detenerme. Entonces mi cuerpo dejaba de pertenecerme y sin saber muy bien que extraño dios se había apoderado de mi voluntad, me rendía a sus pies.
En cambio tu respiración agitada marcaba el ritmo de aquellos arrebatos de pasión. Tus manos apresuradas me ofrecían caricias profundas con direcciones precisas. No improvisaban el trayecto, sabían de antemano el destino y allí se dirigían sin demoras. Fugaces e intensas, como un estallido de placer que se encendía y atravesaba mi piel casi hasta quemarme las vísceras.
Y mientras saboreabas casi con desesperación cada rincón de mi cuerpo y te relamías de placer, me sentía el manjar más delicioso del mundo. Demasiado apetecible como para esperar. Como si mi piel emanara vapores volátiles que te apresurabas por exhalar. Y yo dejaba que te apoderaras de cada trozo de piel, de cada gemido, de cada reacción, como si se tratase de los ingredientes de tu plato favorito, esperando que me devoraras sin satisfacerte y al deglutir el ultimo bocado me pidieras más.
Tuve mis momentos. Quería todo y nada. Buscaba la seguridad de tu mirada; y de vos, la voracidad de tu lengua desenfrenada.
Noche tras noche descubrí la lujuria en tu mirada en tus pupilas dilatadas, en el brillo de tus ojos. La excitación que habías aprendido a demostrar poco a poco, con movimientos medidos, besos estudiados y caricias que me humedecían al sentir el más mínimo contacto de tus manos.
Y cuando creía haber encontrado el éxtasis en esa forma tan artística del placer, aparecías vos, con una técnica propia de la guerra, de una danza salvaje, de una lucha encarnizada en la que no solo estaban en juego nuestros orgullos, nuestros deseos reprimidos que se hacían presentes sin permiso, sino el poder de hacer gozar al otro, como nadie, como nunca…
Y parada en medio del terrero, amenazada por dos fuegos con diferentes intensidades, me quedé quieta esperando que uno de los dos se apague y el otro avance. Pero las llamas no se apaciguaban y por quererlo todo, las avivaba y cuando ya no quería nada, me quemaban.
Sé que estoy viva, porque me duelen las llagas después de pasar por la hoguera a la que cada noche me condenas, en la que pago la culpa de tus pecados y mis deseos.
Sé que estoy viva, porque la piel se me eriza cuando sopla aquella suave brisa que levanta mi ropa y deja al descubierto mis ganas.
Sé que estoy viva, porque las sábanas de mi cama se tiñen de carmín mientras siento mi sangre corriendo lentamente, secándome poco a poco…

Tags: amor, sexo, pasion, placer

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2 Junio 2009

EL CAFÉ TENDRÁ QUE ESPERAR

 

Acababa de levantarme, eran las doce del mediodía y necesitaba úrgente mi dosis de cafeína. Me lavé la cara con agua fría para intentar despejarme, nos habíamos acostado a la cuatro y aun llevaba la caraja colgando. En ese momento entraste en el cuarto de baño, llevabas esa camisita blanca que mostraba tus muslos poderosos y suaves, e insinuaba el nacimiento de tus pájaros de fuego. Te acercaste a mí y me besaste en los labios, en ese momento me envolvió ese mágico aroma que solo tú emanas y supe que el café tendría que esperar un buen rato.

A pesar de tus protestas, te volteé, e introduje mi mano por entre tus braguitas acariciando tus nalgas en profundidad mientras te besaba el cuello dulcemente. La resistencia apenas duró unos segundos, mi mano profundizó por el desfiladero, y pronto llegué a tu valle encantado.

El bosque cálido y empapado me condujo hacia la cueva de los placeres, de la que manaba el agua de la vida. Mi mano derecha ascendió por tu vientre, y comenzó a escalar las montañas de fuego hasta encontrar cráteres ardientes, que amenazaban con entrar en erupción.

Mi mano izquierda trabajaba al unísono tu pistilo y tu ojo dorado, que apenas oponía resistencia al avance de mi dedo, mientras mi ariete se restregaba furioso por entre las mejillas macizas de tu espalda. Te alcé entre mis brazos y te deposité en la cama con las piernas extendidas mostrándome tu flor en plena primavera.

Me desplomé entre tus muslos, y mi boca se enredó entre tus grandes pétalos mientras mi lengua se sumergía en tu cáliz buscando el pistilo, solo podía oir tus gemidos de placer y sentir las convulsiones de tu vientre , mordí tu monte y mis labios aprisionaron los pequeños sépalos mientras me bebía sus jugos con avidez. Cuando empecé a notar tus convulsiones, introduje mi dedo en las arenas movedizas, mientras te mordía los pezones con sádica suavidad, lamiendo tus axilas y recorriendo las areolas con la punta de mi lengua incendiada.

De repente noté que el terremoto era imparable, dirigí mi mástil hacia tu puerto y lo clave hasta la arboladura, una y otra vez, mientras tu aullabas y gemías con la piel al rojo vivo.

De repente un maremoto me arrasó el cuerpo, surgiendo de mi sexo me inundo el cerebro hasta hacerme perder la noción del tiempo, sentí un caudal de fuego escapar de mis entrañas mientras lamia con locura tus pechos que brincaban como queriendo levantar el vuelo.

Me desplomé a tu lado y me enredé entre tus brazos y tus muslos mientras te besaba los ojos y los labios con dulzura. El café no llegó hasta bien avanzada la tarde.

 

 

Tags: sexo, amor

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8 Abril 2009

DESDE MI CELDA

ACABO DE LEER UN COMENTARIO EN EL POST DE JUANMA, Y NO HE PODIDO POR MENOS QUE RECORDAR UNA DE LAS MÁS TRAUMÁTICAS EXPERIENCIAS QUE HE SUFRIDO EN MI VIDA. HAN PASADO MÁS DE QUINCE AÑOS, Y TODAVIA HAY NOCHES EN LAS QUE ME DESPIERTO SUDOROSA, TEMBLANDO ... Y EMPAPADA.

Acababa de cumplir dieciséis años, estaba internada en un colegio de monjas y estábamos en plena Semana Santa. El internado se había quedado vacío, pero yo estaba castigada por mala conducta y no podía salir hasta el Jueves.

Estaba tumbada en mi celda, cuando de abrió la puerta y apareció Sor Amanda, una hermana de unos cuarenta años que siempre me había mostrado especial ojeriza. Me arranco las sabanas de un tirón preguntándome a gritos que donde había escondido el anillo, yo no sabía que pasaba, el colegio estaba vacío y solo quedábamos ella y yo, intente taparme, pues estaba casi desnuda, pero ella me lo impidió.

- ¡No te hagas la tonta!, ¡Ha desaparecido el anillo de la virgen y aquí solo estamos tu y yo o sea que ya me lo estas devolviendo o llamo a la policía!.

Empecé a llorar asegurando que yo no había sido, pero ella se abalanzó sobre mi, y empezó a regístrame por las axilas, sus manos estaban ardiendo ya antes de que pudiera hacer nada, me quitó el camisón, sus dedos se posaron sobre mis pechos y apretaron con fuerza mis pezones, no sabía que me estaba pasando, pero el miedo se mezclaba con una extraña y desconocida sensación.

-¡Seguro que lo llevas escondido entre las piernas!,- y sin darme tiempo a escapar, empezó a acariciar mi bajo vientre con suavidad, una oleada de fuego me envolvió por completo, sin darme cuenta, abrí las piernas, mientras sentía un liquido caliente brotar entre ellas. Sus dedos empezaron a introducirse en mi conchita, y un escalofrío de placer recorrió todo mi cuerpo, sentí mis pechos inflarse como globos cautivos, los pezones se endurecieron y toda mi piel enrojeció y me abandoné por completo a sus estragos.

Empezó a lamerme los pechos, mientras su mano seguía masajeándome la conchita, yo gemía de placer sintiendo sus dientes morderme delicadamente los fresones. En un momento, se desprendió de la toga, y sus senos turgentes se posaron sobre mi boca, abrí los labios, y sin saber bien lo que hacía, empecé a succionarle los pezones como si fuera a ordeñarla, ella lanzó un gemido y me llevo la mano hacia su sexo, estaba abierto y empapado como una fruta madura, empezó a moverla de dentro a fuera mientras gemía como una posesa.

En un momento, su cabeza se introdujo entre mis muslos, y su lengua serpenteó por mi vagina, yo chillaba de gusto sintiendo el calor de sus labios abrasarme el vientre. De repente, se volteó y sin dejar de lamerme el tesoro, se monto sobre mi rostro, sentí sus líquidos manar sobre mi boca, y mi lengua se introdujo entre sus pliegues ardientes, nunca había probado nada parecido, su interior era cálido y salado, sus jugos me llenaban la boca y sus labios se abrían y se cerraban al compas de mis lametones.

De repente, una ola de gusto como nunca había imaginado, me brotó del vientre y se extendió por todo mi cuerpo como una bola de fuego, grité gemí y mordí su sexo con tanta furia, que sentí como la sangre me inundaba la cara. Salió auyando de la habitación, desnuda y cojeando. Me levanté aterrorizada, y atranque la puerta por miedo a que volviera a pegarme, me lavé la sangre en pequeño lavabo, y no pude dormir en toda la noche presa de la excitación y del miedo.

A la mañana siguiente, llamaron a la puerta con delicadeza, abrí con un miedo terrible de encontrarme con ella, pero era la madre superiora, una mujer ya entrada en años. -Vamos hija, el coche te está esperando, arréglate pronto que te acompañaré a casa- se me quedó mirando fijamente y preguntó. -Hija mía, haces una cara que parece que haya visto al demonio- -Si madre, esta noche he tenido una pesadilla…. La pobre jamás podría imaginar el tipo de pesadilla que sufrí aquella noche.

SHEMIRRAMIS

 

Tags: monjas, sexo

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17 Marzo 2009

FUEGO EN EL CUERPO

 



EL  LECHO ES CÁLIDO Y PERFUMADO, Y TUS NEGROS CABELLOS, CONTRASTAN CON EL INMACULADO BLANCO DE LAS SABANAS. UN LIGERO CAMISÓN, SUBRAYA TUS MÁGICOS PERFILES .... BESO CON DELEITE EL NACIMIENTO DE TU CUELLO, TUS HOMBROS AMOROSOS.
MIS LABIOS JUGUETEAN EN TUS COSTADOS, Y MI CÁLIDA LENGUA RECORRE LENTAMENTE TU ESPALDA, MIENTRAS TU TE REMUEVES Y LANZAS SUAVES RONRONEOS.
MI BOCA SE APODERA DE TUS LABIOS ENTREABIERTOS Y LOS BESA CON INFINITA TERNURA,Y MI LENGUA, SE DESLIZA SUAVEMENTE EN BUSCA DE LA TUYA.
MIS MANOS YA ESCARBAN ENTRE TU ESPESURA LA FUENTE DEL PLACER,Y TUS OREJITAS SON PRESA FÁCIL DE MIS DIENTES, TU RESPIRACIÓN SE AGITA, MIENTRAS MIS MANOS SE SUMERGEN EN EL MAR DE TU DESEO QUE SE ENCRESPA EMBRAVECIDO.
SIENTO TUS PEZONES CLAVARSE EN MI PECHO, Y TUS SENOS, DUROS Y ARDIENTES OFRECERSE LOCAMENTE A MIS LABIOS, QUE LOS RECORREN CON ARDOROSA FURIA, ESCALO SUS ALMENAS CON INDESCRIPTIBLE PLACER, MIENTRAS TUS GEMIDOS ME ENARDECEN TODAVÍA MAS.
TUS MUSLOS ARDEN , MIENTRAS MI BOCA BAJA A SU ENCUENTRO Y MI LENGUA LOS RECORRE DESDE EL ENVÉS DE LA RODILLA HASTA EL NACIMIENTO DE LAS NALGAS, UNA Y OTRA VEZ PROVOCANDO TUS TEMBLORES DE GUSTO, CUANDO ME ZAMBULLO ENTRE TUS AGUAS BUSCANDO EL CRÁTER DEL AMOR, TODA TU ERES UNA BRASA, TU CUELLO, TUS PECHOS, TU VIENTRE AL ROJO VIVO DELATAN QUE EL PLACER TE EMBARGA.


POCO A POCO ME PIERDO EN TUS HONDURAS, MIENTRAS MI DEDO, ACARICIA TU DULCE CENTINELA, ENTRO DESPACITO, SINTIENDO MILÍMETRO A MILÍMETRO EL BESO DE TU SEXO A MI TEMBLOROSO ARIETE QUE CREE MORIR DE PLACER, EMPIEZO A MOVERME MUY DESPACIO, SINTIÉNDOTE DESDE LO MAS PROFUNDO HASTA ACARICIAR TUS PEQUEÑOS LABIOS CON SU CABECITA. BESO TUS FRESONES CON FRUCCIÓN Y MI RITMO SE ACELERA PRÓXIMO YA A LA LOCURA TOTAL, NOTO COMO LA FIEBRE NOS INVADE, LOS BESOS LOS GEMIDOS LOS GRITOS DE AMBOS SE ENREDAN EN UNO SOLO, CUANDO EL VOLCÁN ESTALLA , YA SOMOS UN SOLO CUERPO, ABRAZADOS EN UN LAZO INFINITO ÚNICO TOTAL, MIENTRAS MI SANGRE SE MEZCLA CON LA TUYA EN LA MAS HERMOSA DE TODAS LAS CEREMONIAS SAGRADAS, LA CEREMONIA DEL AMOR.

 

JUANMAROMO

 

Tags: amor, sexo

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26 Diciembre 2008

SUEÑOS HÚMEDOS



Cada noche me acerco a tu verja, silencioso, callado, y atisbo por entre las tupidas cortinas, por encontrar un hueco y saborear tu prohibida desnudez, empujo la ventana con miedo para poder llenar mi alma con tus aromas, cálidos, voluptuosos, húmedos.
A veces sorprendo tu mirada burlona que busca mis ojos con una mezcla de provocación y chanza, porque sabes que sufro, y te gusta hacerme sufrir, te sueltas el pelo mientras palpas ante el espejo tus senos maduros y altivos, después las manos se deslizan voluptuosamente resbalando por el monte encantado y se complacen acariciando tu fruta prohibida como invitándome a probar de su deliciosa pulpa.
Entonces me escondo y salgo corriendo como un niño mirón y me refugio en mi cuarto tejiendo sueños imposibles, y esperando que llegue de nuevo la noche, para volver a soñarte con los ojos abiertos....

JUANMAROMO





Tags: sexo

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8 Diciembre 2008

SUEÑO DE AMOR

Acababa de cumplir 17 años, trabajaba en Discolibro, una distribuidora similar al “Círculo de lectores”. Hacia una semana que nos habían prohibido encuestar por la calle, y ahora nos dedicábamos a la “puerta fría”. Estaba desaminado, aquel día, a mi grupo le había tocado la zona “Sarriá-San Gervasio”, un barrio residencial de clase alta, donde era muy difícil colocar suscripciones.

Fui vigilando porterías, hasta que encontré una en la que no estaba el conserje, me colé rápidamente y subí al ático, salí del ascensor, y llamé al timbre. Noté como alguien atisbaba por la mirilla, al cabo de unos segundos, la puerta se abrió, y apareció una mujer alta, rubia, de unos cuarenta y tantos años. Iba enfundada en un albornoz blanco y me recibió con una sonrisa. Yo estaba cortado, apenas acerté a balbucear. –Estamos haciendo una encuesta…

-Siento recibirte así, me dijo, el servicio tiene el día libre, y mi marido está de viaje. Acabo de tomar un baño, pasa a la cocina, ya te atenderé yo misma- . La seguí por el pasillo y desembocamos en una cocina enorme.

–Estaba desayunando, ¿has probado marrón glacé?- , me dijo mientras me partía un trozo con los dientes.. El albornoz se abrió por un momento, y dejó entrever un cuerpo maduro pero intenso, los pechos pugnaban por escapar de su dulce prisión.

-Mira, aprovecho que estás aquí para que me asesores sobre música, se nota que eres un expert- . Me cogió de la mano y me acompañó a un enorme salón dominado por un carísimo equipo de Alta fidelidad. Pinchó "El sueño de amor" de Liszt, y sin dejarme contestar, me llevó hacia el dormitorio.- Siéntate en la cama, se escucha mucho mejor-

En ese momento, su albornoz se deslizó hacia el suelo dejando al descubierto un cuerpo afrutado, maduro y fragante como una guayaba.

Me quedé mudo, no sabía por dónde escapar. -¿Es la primera vez verdad?, y sin decir nada, me fue desnudando poco a poco. Nunca había sentido nada así, creí estar soñando, cuando sus manos bajaron lentamente mis slips, creí morir. –No está nada mal, me dijo con una sonrisa, acariciando el mástil, que amenazaba con reventar.

Túmbate en la cama y cierra los ojos, no lo abras hasta que yo te diga. Me tendí en el lecho y cerré los ojos. De repente sentí sobre mi boca un aroma cálido y húmedo, y un suavísimo bello se me enredaba en los labios. Abrí los ojos y apenas pude ver sus poderosos muslos y su vientre dominando mi cara. – Solo tienes que libar de mi flor, nunca has comido nada igual. Deslice mi lengua entre sus pétalos y ella empezó a moverse de arriba abajo lentamente y a proferir unos suaves suspiros, noté que todo yo me venía abajo, y me despeñé como un torrente… la miré avergonzado. –No pasa nada cariño, a tu edad, eso tiene fácil remedio, y acarició mi niño de arriba abajo con su lengua. Cuando lo introdujo en su boca y lo lamió con dulzura, creí morir de placer. – Ahora aguantarás mucho más,- y poniéndose a horcadas sobre mí, comenzó a cabalgarme lentamente, sus pechos saltaban como blancas palomas a punto de levantar el vuelo, fue aumentando el ritmo poco a poco. No sé cuanto duró aquello, de repente lanzó un suspiro largo e intenso y me galopó con furia, yo sentí que mi cuerpo se fundía en una corriente de lava y perdí el conocimiento. Cuando desperté estaba solo, la busqué por toda la casa, pero no pude encontrarla, me lavé en el bidé como pude, me vestí en un instantes y salí escaleras abajo. No se lo conté a nadie, ni siquiera a mi mejor amigo.

Toda la semana estuve esperando a que llegara el jueves para volver a visitarla, soñaba con ella, y varias noches manche mis sabanas con su recuerdo. Llegó el día, y me acerque con sigilo al portal, cuando estaba abriendo la puerta del ascensor, sentí una voz a mi espalda. -¿A dónde va, caballero?. –Al ático, respondí titubeando. -¿Al aticó? , pero si no vive nadie.

Si, respondí, una señora rubia …

-Esta Ud loco me interrumpió, la señora murió hace seis meses.

-¿Cómo dice?- pregunte incrédulo.

-Salió en todos los periódicos, se enamoró locamente de un hombre mucho más joven, cuando este la abandonó no pudo soportarlo y se arrojó por la terraza.

Salí corriendo sin contestar y durante una semana me encerré en casa, no hacía más que pensar en ella, todas las noches se me aparecía en sueños envuelta en su albornoz y hacíamos el amor con locura. Perdí el interés por todo, adelgacé cuatro kilos en unos días. Solo esperaba la llegada de la noche para tenerla entre mis brazos y amarla con una pasión deseperada. Una noche no volvió más, cuando desperté me encontré sobre la mesita de noche, un retazo de albornoz blanco, me lo llevé a los labios, y un perfume inolvidable me inundo el alma, sin lugar a dudas aquel aroma, era su aroma.
JUANMAROMO


LISZT "Sueño de amor"

Tags: sexo, muerte

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19 Noviembre 2008

LA SIRENA DE LAS AGUAS VERDES

Hace unas semanas, me retiré a mi refugio de Cadaqués, una vieja casita de pescadores en el camino de Port Lligat, un catre, un hogar con abundante leña … y toda la bahía a mis pies. El lugar es inhabitable cuando sopla la Tramontana, pero en los meses veraniegos es un auténtico paraíso.
Uno de mis grandes placeres, consiste en bajar a la pequeña cala de madrugada, y desnuda entregarme a los brazos de Neptuno. En las negras noches sin luna, el mar y el cielo se confunden en una inmensa negritud donde apenas las estrellas sirven de referencia cuando el cielo está limpio. La quietas aguas te acarician el cuerpo como unas cálidas manos , mientras te dejas acunar dulcemente por las plácidas olas.
Una noche, mientras retozaba, sentí como si unas manos de algas me abrazaran por la cintura, y me arrastraran con ellas a las profundidades. Luché desesperadamente por desasirme, pero en unos segundos, me vi sumergida en el fondo, inexplicablemente no tenía miedo, una intensa paz se apoderó de mi alma, mientras perdía la noción del tiempo.
Desperté en el seno de una gruta marina, una luz difusa iluminaba las paredes con una claridad espectral, no podía creerlo, pero allí estaba yo, respirando bajo las aguas como si de una sirena se tratara.
De repente, un cálido y viscoso abrazo, me rodeó por completo. Cada poro de mi cuerpo era lamido por mil amorosas lenguas, mis pechos se irguieron y los pezones, florecieron como capullos de rosas. Sentí esa sensación arrebatadora, enredarse por entre mis nalgas y ascender por los muslos buscando mi cueva más secreta. Desde la planta de los pies hasta los cabellos millones de ventosas microscópicas me besaban, el placer se hacía insoportable por momentos. Cuando creí no resistirlo más, me sentí penetrada por ambas puertas a la vez, mis fuentes de goce hervían como geisers. Al punto de perder el sentido, descendía la marea y así una y otra vez hasta que el cráter de mi sexo estalló como un volcán arrasándolo todo.
Amanecí en mi cama empapada, las sabanas con perfume de algas, se arrastraban por los suelos mientras todo mi cuerpo temblaba de placer con tan solo el recuerdo.
Hace unos días me encontraba indispuesta, unos mareos y un sabor extraño en la boca, me hicieron acudir al médico, tengo los resultados en la mano, no hay ninguna duda, estoy embarazada, pero… ¿de qué, o de quien?.

SHEMIRRAMIS

Tags: sexo

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Soy Juanmaromo, He abierto este rincón, como una sucursal de la comunidad, hasta ver si mis amigos me siguen o se quedan en casa Me he traído mis mejores discos, unos libros de poemas, y en mis horas libres, me dedico a escribir mi nuevo libro de poesía, “Lenguas de Fuego”. Me encanta compartir pensamientos y reflexiones, algunos propios, otros prestados, y algunos de autores consagrados. Todo lo que hay en mi casa, música, relatos y discos, es propiedad de alguien, porque alguien lo ha creado, los textos anónimos, son de dominio publico, las obras firmadas, pertenecen a sus autores, y todas las poesías de “Lenguas de fuego” son de mi puño y letra, así como los relatos que contengan mi firma. Un abrazo y muchas gracias por vuestra visita. Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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