Nunca he creído en profecías ni en pronósticos apocalípticos, pero está claro que algo está sucediendo. Hay quien lo achaca a la era de Acuario hay quien da la razón al calendario Maya, pero sea como fuere, algo se está moviendo en el mundo a una velocidad nunca vista hasta ahora.
Siempre han habido cambios climáticos extremos, pero han tardado milenios en hacerse perceptibles, durante siglos los avances de la humanidad eran lentos y a veces regresivos, pero en el último siglo todo se ha disparado.
Quizás el detonante fue el descubrimiento de la electricidad. La máquina de vapor era ya conocida por los Griegos, pero la mano de obra barata no la hizo rentable hasta el comienzo de la revolución industrial.
La electricidad permitía generar y transmitir energía desde los más recónditos lugares, paisajes que habían permanecido aislados durante siglos, se convirtieron en asentamientos de presas y turbinas desde donde exportar electricidad a lugares lejanos. Durante milenios, se conocía el petróleo, de hecho, los Bizantinos defendieron Constantinopla de los Turcos a base un arma conocida como "fuego griego", un compuesto a base de nafta, pero la invención del motor de explosión cambió el signo de la historia.
La energía eólica que movía barcos y molinos, la animal, que mecanizaba la agricultura y el transporte y la humana que manipulaba la industria artesanal fueron barridas en pocos años por locomotoras, vapores, y máquinas de todo tipo que "liberaban" al hombre del trabajo duro. Pero la realidad es que fueron aprovechadas por los industriales y los poderosos para enriquecerse y aplastar a los movimientos sindicales.
La era industrial se basaba como las anteriores en la explotación del hombre por el hombre, pero la ciencia no conocía límites. El hombre empezó a creerse todopoderoso, socavó la tierra para extraerle minerales y la desangró con millones de pozos de petróleo, pero faltaba lo peor, descubrió como robarle la energía de su propia esencia, el átomo.
Desde sus orígenes la energía atómica fue genocida, tanto nazis como americanos se enzarzaron en una carrera contrarreloj por obtener la primera bomba nuclear, tuvimos suerte de fueran los asesinos más prudentes los primeros en alcanzarla, pero en Hiroshima y Nagasaki jamás olvidarán sus zarpazos.
Con la llegada de la guerra fría, se almacenaron arsenales capaces de destruir cien veces el planeta, era "el equilibrio del terror", durante decenios la humanidad vivió bajo la amenaza de una hecatombe nuclear, pero por otro lado había que dar una salida comercial al Uranio, un mineral relativamente abundante, que debía ser "enriquecido" para poder ser utilizado como combustible, y como siempre solo unos poco países tenían tecnología para el proceso, la pirámide del poder se hacía cada vez más alta y estrecha.
Se empezaron a construir centrales nucleares, según sus defensores era una energía barata y segura, y sobre todo nos liberaba de la dependencia energética, de nada sirvieron las protestas de los ecologistas ni los desastres de Harrisburg y Chernóbil, el planeta se vió invadido por cientos de generadores cuyos residuos, radioactivos durante milenios eran sepultados en sus entrañas.
Durante decenios hemos incendiado bosques, talado selvas y envenenado mares. Hemos explotado al resto de la humanidad y expoliado la tierra, pero hemos llegado al límite.
La temperatura global sube inexorablemente, los mares aumentan de nivel, los pueblos oprimidos se revelan y la tierra se estremece. ¿Es el principio del fin de la humanidad ? ¿Es el comienzo de una nueva era?.
La tragedia que está sucediendo en Japón debería hacernos recapacitar, nos hemos creído dioses cuando apenas somos unos pobres diablos, no hemos creído sabios cuando solo nuestro egoísmo es comparable a nuestra ignorancia. Formamos parte de un ser que nos ha dado la vida, si seguimos agrediendo a la madre tierra, tarde o temprano se librará de nosotros, y me temo que estamos muy cerca del límite.
Esta noche empieza un nuevo ciclo solar, hemos dado una vuelta completa a nuestra estrella madre y volvemos al mismo punto que hace 365 días, pero a millones de kilómetros de donde estábamos entonces.
Ha sido un año bochornoso en todos los aspectos, un año en el que hemos tenido que enfrentarnos a la ineptitud de los gobernantes, al espectáculo denigrante de una oposición sin alternativas que acuñó en su momento el "Cuanto peor, mejor" sin importarles lo más mínimo ni el país ni sus gentes. Hemos asistido a un circo de corruptelas inmobiliarias, de sobornos inconfesables, que han llevado a la clase política al más absoluto de los desprestigios hasta el punto que según las encuestas después del paro, los políticos son el problema más grave del país.
El capitalismo salvaje ha ido arrinconando al estado del bienestar, que enrocado en la socialdemocracia está a punto de escuchar el jaque mate mientras las entidades financieras se reparten los restos del cadáver que ellos mismos acosaron como hienas hasta acabar con su vida.
Miles de empresas familiares deben cerrar sus puertas por falta de financiación arrojando al paro a millones de trabajadores mientras los culpables de la hecatombe ponen su botín a buen recaudo en los paraísos fiscales.
Los mayores ven peligrar sus pensiones y legiones de jóvenes se ven excluidos del mercado de trabajo abocados a la mendicidad o al delito.
Vivimos más años, pero la calidad de vida cada vez es peor, la contaminación química, las radiaciones y los transgénicos han destrozado nuestro sistema inmunitario convirtiéndonos en enfermos crónicos en beneficio de los grandes laboratorios que nos utilizan como conejillos de indias primero y como ganado estabulado después.
Las grandes reservas de la biosfera están heridas, los mares envenenados por metales pesados, la pesca esquilmada, las selvas convertidas en maizales para producir biodiesel mientras el 70% de la humanidad pasa hambre, los ríos utilizados como alcantarillas al aire libre mientras el aire que respiramos es cada vez más irrespirable.
¿Estamos pues ante el inicio del apocalipsis?... Depende de nosotros, aun estamos a tiempo de dar un golpe de timón y evitar que esta nave zozobre contra los acantilados. La solución está a nuestro alcance, reducir el consumo, repartir el trabajo, utilizar energías alternativas, acabar con los grandes monopolios alimentarios que nos envenenan a y dedicar los millones de hectáreas abandonadas al cultivo ecológico. Si así lo hacemos, prescindiremos de lo superfluo, pero ganaremos tiempo para nosotros y para nuestros hijos, sanaremos física y mentalmente y legaremos a las generaciones venideras un futuro mejor.
¿Utopía?. quizás pero no inalcanzable, con los medios de comunicación en manos de nuestros explotadores, cada vez es más difícil distinguir la propaganda de la noticia, la denuncia de la calumnia, con los científicos a sueldo de las multinacionales y los ejércitos al servicio de los sicarios del poder parece que la partida está perdida, pero sigo confiando en el hombre, en el hombre que es capaz de amar, de luchar de sentir y de pensar, en el héroe anónimo que pelea por mantener su dignidad y sus principios, en el ser humano capaz de dar lo mejor de sí mismo cuando ya no tiene nada más que ofrecer.
Que este año nos traiga la luz de la esperanza, la fuerza de la fe y la inocencia para seguir creyendo que el futuro todavía es posible. Como canta Serrat "Sin utopía, la vida sería un ensayo para la muerte".
Vivimos en una sociedad cada vez más agresiva. Los ejecutivos, las vendedores, los políticos, todo aquel que desee triunfar en esta jungla debe ser despiadado e impío. Incluso la moda se apunta a esta corriente desenfrenada que nos lleva hacia ninguna parte. Los modelos, tanto masculinos como femeninos parecen felinos dispuestos a devorarnos, gestos desafiantes, maquillajes que refuerzan los gestos feroces se adueñan de la pasarelas y los anuncios, más bien parecen personajes de un manga.¿Y qué decir del diseño?. Nada más tenemos que observar el frontal de automóviles y motocicletas para comprobar que estamos en plena carrera hacia la máxima expresión de la ferocidad, los faros simulan ojos enfurecidos y los frontales, bocas dispuestas a devorarnos a su paso.
Los debates en los medios se han convertido en circos en los cuales, no triunfa la razón si no la calumnia y el insulto, y donde el más aplaudido suele ser el que tiene menos escrúpulos. Todo ello adquiere su más grosera expresión en los platos de telecirco y otras cadenas en las que las batallas del coliseo romano parecerían juegos de niños comparadas con las que nos ofrece a diario la telebasura.La agresividad es un mecanismo que nos permite defendernos y atacar en situaciones de peligro, pero no puede convertirse en una forma de vida a no ser que queramos acabar desquiciados y con el cuerpo y la mente en carne viva. Además se está propiciando una forma unidireccional de reacción, atacamos al más débil y nos doblegamos ante el más fuerte, de alguna manera es una forma de perpetuar la escala del poder.
Admiramos y respetamos a los triunfadores que nos "agreden" con sus coches de lujo, sus mansiones palaciegas, con sus gestos desafiantes y obscenos, no importa que sean políticos corruptos o financieros sin escrúpulos, y en cambio descargamos nuestra ira contra los emigrantes y los marginados culpándoles de los males que precisamente nos están ocasionando los poderosos, el brillo del éxito nos deslumbra hasta cegarnos y acabamos adorándolos como al becerro de oro.Otro síntoma preocupante, es nuestro desprecio hacia los ancianos, los discapacitados y todos aquellos que no puedan circular por las aceras como atletas, las bicicletas las motos y los monopatines , se adueñan de los espacios públicos atropellando a todo lo que se cruza en su camino, y si no pueden apartarse a tiempo se le insulta e increpa, es la ley de la selva, la jungla del asfalto es cada vez más feroz y peligrosa.Ayer leía en la prensa que Berlusconi es cada vez más admirado y envidiados por los italianos. Si un personaje corrupto, chulesco y depravado puede convertirse en paradigma del triunfador es que no hemos aprendido nada como especie. La filosofía y la cultura son tan solo un barniz que nos recubre, pero que apenas lo rozas, deja al descubierto nuestro auténtico pellejo, el lagarto ancestral.
* " La envidia de la virtudhizo a Cain criminal¡Gloria a Caín! hoy el vicioes lo que se envidia más".A. Machado
Por si alguien lo ponía en duda, en estos últimos días se está demostrando que “El Gran Hermano” existe. Muerto ya Napoleón, el cerdo marxista-leninista, los nuevos propietarios han dejado la gestión de la granja a un grupo de capital-riesgo que trabaja a comisión y están dispuestos a recuperar el tiempo perdido.
El negocio ya no está en ordeñar a las vacas,eso lo dejan para los pequeños empresarios, el negocio consiste en especular con la leche, los huevos y todos los productos que sean susceptibles de ser manipulados. Han creado enormes almacenes donde guardan la producción a la espera de que la carencia haga subir los precios. No importa que la gente pase hambre, para eso son los parias de la tierra, luego, sin previo aviso, lanzan al mercado todos sus stocks, arruinando a los pequeños comerciantes que habían comprado a un precio abusivo. Pero lo mejor de todo, es que han hecho creer a los habitantes de la factoría, que son ellos los propietarios, les venden acciones a cambio de un aumento de la productividad y los pobres animalicos, trabajan con ahínco esperando el cobro de los dividendos, o los magros intereses que a modo de limosna les dan una vez al año. Las pantallas estratégicamente instaladas, les informan de como aumenta el valor de sus acciones, y el precio de sus pocilgas, y ellos, trabajan de día y noche para ser más y más ricos. Con tanto trabajo, no tienen tiempo de educar a sus crías, pero no hay problema, el sistema los va moldeando a base de telebasura y consumismo masivo, hay que preparar a las nuevas generaciones para que no pongan en duda la bondad del sistema.
Un día, sin previo aviso, las pantallas de El Gran hermano dan la voz de alarma, las acciones ya no valen nada, el valor de sus chozas se ha reducido a la mitad, y los almacenes de pienso están vacios. ¿Habrá sucedido un cataclismo se preguntan atemorizados?, pero no, por las ventanas de la granja todo se ve como antes, el campo sigue verde, y el sol continua brillando en el cielo. Desde hace unos días, les han recortado la ración y han corrido los rumores de que aquellos que ya no puedan trabajar, serán sacrificados a los pocos meses. Se han levantado algunas voces de protesta, pero los perros de presa están al quite para acabar con los contestatarios.
Los nuevos monitores TDT, con mejor imagen y calidad de sonido, avisan que hay que trabajar el doble por una ración aún más magra, para reponer los almacenes, mientras muchos de los pobladores de la factoría, tienen que dormir en la calle porque les han embargado sus cubiles. Mientras, los propietarios están viajando entre paraísos fiscales colocando sus beneficios a buen recaudo y planificando los nuevos ciclos para incentivar la productividad de su emporio. El gran capital, ya no es el empresario, ya no tiene apellidos, es un monitor omnipresente que da las órdenes, controla la bolsa y maquina las guerras a su conveniencia.
El nuevo gran hermano es todavía más poderoso, omnipresente y tiránico que el de Orwell y la vieja granja se ha extendido por todo el planeta, llenando la tierra de purines y excrementos, talando las selvas y envenenando las aguas. Parece ser que los creadores del macro sistema informático, se olvidaron de incluir en el programa la clausula de , que una vez quemado el vio sistema, ya no teníamos a donde migrar, pero claro, al Gran Hermano no le preocupa, al fin y al cabo él es solo una máquina que se reproduce a sí misma.
El pasado lunes, fui a hacer unas gestiones al ICAM Institut Català d'Avaluacions Mèdiquesy aquello parecía una fortaleza. Había cuatro guardias de seguridad, me hicieron pasar por detectores de metales y por un escáner como si fuera un posible terrorista, pero no me extraña, después de haber sufrido en mis propias carnes y haber leído cientos de cartas de enfermos de fibromialgia , s.f.c. o s.q.m. el trato degradante e inhumano que recibimos por parte de esos sicarios con bata blanca, no me extraña que se protejan como si se tratara de un campo de concentración.
Nunca olvidaré el rostro de Gloria, saliendo de uno de esas checas. A penas podía moverse con un bastón, le dolía hasta el último músculo y estaba agotada, pero tras una hora de juicio sumarísimo el verdugo, con la sentencia ya sellada de antemano, la envió a trabajar al día siguiente.
No soy rencoroso, ni creo en la venganza, pero si me volviera a ver en la misma tesitura, no sé como reaccionaria, no puedo entender que un ser humano que se llama médico a sí mismo y que ha hecho el juramento Hipocrático pueda prestarse a colaborar en actos de lesa humanidad como los que leemos a diario en estas páginas, pero siempre se encuentra gente para todo.
Cuando Napoleón creó el penal de La Guayana para sacar del país a los delincuentes más peligrosos, le preguntaron que a quién iba a poner de guardianes para controlar a esa chusma de violadores y asesinos y él contestó - A otro que sean peores que ellos-.
El criterio que el INSS sigue para elegir a los evaluadores médicos, debe ser muy parecido.
Queremos hacernos visibles, hacernos visibles para una sociedad que nos ignora, para un sistema sanitario que nos margina, para unos políticos que nos utilizan y para unos jueces que nos condenan. No venimos a rogar, venimos a exigir nuestros derechos como ciudadanos, como contribuyentes y como enfermos. Venimos a reivindicar la igualdad de trato a todos los niveles con otros enfermos, no buscamos privilegios, solo queremos justicia. Dicen que los derechos no se suplican, se conquistan, pero los derechos que nosotros exigimos se conquistaron hace ya un siglo, solo que a nosotros se nos niegan sistemáticamente y ya estamos al borde de la desesperación ante una situación insostenible. Señores políticos, somos más de dos millones de votos dispuestos a hacerse valer en las próximas elecciones, que ninguno de Ustedes se crea que vamos a darles un cheque en blanco. Ya hemos confiado demasiadas veces, y otras tantas hemos sido engañados y marginados, pero ha llegado el momento de decir ¡Basta!. Si quieren contar con nuestro voto, tendrán que ofrecernos algo más que promesas y palabras vacías. Por último quiero recordar que en este mismo momento, millones de personas se están manifestando en todo el mundo, y que por encima de idiomas, razas o ideologías somos una sola fuerza que no parara de luchar hasta segar las cadenas que nos oprimen. Nada ni nadie nos hará callar porque la razón y la justicia están con nosotros.
El pasado dia 17, falleció el poeta, periodista y polifácetico Carlos Alvarez-Ude, pero hoy no quiero recordar su vida inolvidable ni su muerte inabarcable. Hoy, mi homenaje y mi cariño es para su esposa, Alejandra Dias Ortiz, una mujer de una talla humana y artística a la que desde el primer dia quise y admiré. Aqui o ...s dejo un enlace para que leais en silencio. La belleza y la serenidad de estos pensamientos, nos hacen más llaevadero el inemenso dolor que transmiten. Un abrazo Alejandra, siempre estarás en nuestros corazones.
Esta mañana me levanté fuerte de ánimo y decidí subir a la torre. Durante todos estos días, lo había estado evitando, llenando la escalera que lleva a ella, de cualquier cosa: periódicos, libros, papeles, etc… Como sí todo ello fuese fabricando un muro inexorable entre la triste realidad de tu partida y las estanterías de nuestra vida. Lo primero que hice fue abrir la ventana y permitir que la luz y el incansable piar de los pajarillos invadiera la habitación. Luego, con un giro de 180º la recorrí con la mirada. La verdad es que estábamos recopilando una buena biblioteca: la de tu «tercera reencarnación», solías decir. Di cinco pasos y abrí un cajón de los tuyos, de los que llevaban cerrados muchos años. El primer recuerdo, una foto tuya, me pegó un puñetazo en el estómago. Fue como esas horribles cajas sorpresa que te asustan, literalmente, con la cara de un payaso mal hecho. Pero, hice de tripas, corazón, y hundí la mano hasta el fondo del desconcierto. Se me ha ido la mañana en ello. Me gustó comenzar a (re)descubrir tu pasado. Un pasado del que tan sólo me hablabas, pero del que apenas fui testigo. Encontré un montón de documentos y de cartas. He decidido invertir mi tiempo en ordenar y clasificar todos esos archivos. Es probable que hasta surja un buen proyecto de repaso histórico literario. La verdad, ha resultado interesante mirar con estos ojos, tu tesoro poético. Estaba tan entusiasmada leyendo manuscritos, poemas, artículos que, sin darme cuenta, caí en una caja que hubiese preferido abrir en otra ocasión. Tenía que haberte insistido en que hicieras la limpieza qué tanto postergabas, cuando nos mudamos a esta casa. Imaginarás que se nubló todo de pronto, aunque la ventana seguía abierta. Un intenso pudor me impidió hurgar el contenido de tus «otras vidas»: tus amores, tus pasiones, tus tristezas… La cerré de golpe y di por concluida la labor del día de hoy. Mientras trataba de cocinar algo para comer, pensé qué la pena que me hiere se hace inmensa porque, tú y yo, no tuvimos tiempo de dejarnos de amar. Apenas siete años que no alcanzan ni a guardarse en un cajón. No, querido, no: uno se tiene que marchar cuando no se noté su ausencia. Ni antes, ni después. En eso si qué me has fallado. Y en no haber limpiado tus cajones…
Resulta que ayer debía de entregar el artículo mensual para el periódico de El Espinar. Aunque JJ me dijo que me dispensaba de la entrega para este mes, yo me opuse, argumentado que me tenía que exigir el escribirlo, más como terapia, que por obligación. Me puse a ello. Busqué un tema que me alejara de ti, pero no hubo manera. Pensé en escribir acerca de los sueños que tienen los cangrejos cuando están despiertos y ¡zaz! Qué a ti te encantaban los cangrejos. Pues nada, vamos a hablar del paralelismo entre las hormigas y Callao en día de rebajas. Pero no, tú te podías pasar horas contemplando, asombrado, el ir y venir de aquellos diminutos seres, con sus inmensas cargas a la espalda. Hablemos pues de la nada, pensé. Y, claro, salió tu nombre… Así que, dado que el tiempo se acababa, retomé uno de mis diálogos imposibles, uno que te gustaba mucho en particular, y se lo dediqué a tus hijos. Ya verán el por qué. El problema vino cuando terminé el artículo y me giré sobre mi silla, como siempre hacia, para decirte «¡Listo, tu turno!» y, entonces, te sentabas frente al ordenador, le ponías las gafas a tu gesto de editor e ibas leyendo el escrito a la vez que hacías las obligadas correcciones, siempre diciendo «¡ay, esas comas, generala!»… He enviado el texto sin tu apreciada revisión. Luego, me he enfadado mucho contigo, pobre de ti, pero no hay derecho: ¡No sólo me has dejado sola, sino que, además, me has dejado aconjogada por las erratas!
Ayer me dio una tregua la tristeza. Desayuné con Daniela y fuimos a comprar su regalo de cumpleaños (el qué me habías dicho tú, que le querías hacer). Luego me fui a comer con tus hijos al Nabuco. La verdad, Carlos, tienes tres hijos maravillosos: dulces, cariñosos, buenas personas y con la cabeza bien amueblada. Lamento no haberles tenido más cerca durante todos nuestros años. En fin, la comida, además de sabrosa, fue divertida. Eva recordó que ahí te gustaba comer las berenjenas, pero nadie las pidió. Concretamos las cosas que quedan por concretar y que parecen complicadamente concretables. Conclusión, el sábado nos vamos todos para el norte, pues resulta que tus queridos Miguel Trevin y Avelino te han organizado un homenaje en Llanes. Creo que va a ir media Asturias por ahí. Ya le avisé a Luis Arias Arias que ha sentido mucho tu partida y él a su vez le avisará a otros y esos a otros y, bueno, ya sabes como funciona la cosa. El caso es que después iba a ver a Ruth pero, por una absurda desconexión de teléfonos de mi parte y de la suya (todo hay que decirlo), cuando conseguimos hablar, yo ya estaba metida en el supermercado. Le dije que la llamaría cuando terminara de hacer la compra. Así pues, con mi carrito fui recorriendo los pasillos. Había demasiada gente ¡a quién se le ocurre ir en sábado! Me comencé a agobiar y a andar más de prisa. Puse el automático y a meter lo que necesitaba, apenas sin mirar. Al final, como siempre, la comida de los perros y la gata. Busqué la caja con menos cola, puse la compra en la cinta y de pronto ¡Joder! Me doy cuenta de que llevo un montón de cosas que no son para mí, pues no me gustan. Todo aquello que compraba sólo para ti: espárragos, mejillones, cuajada, berenjenas, chocolate Lindl (y no de otra marca)… Así que, toco retirada, vuelvo a meter todo en el carrito, sonrío a la mirada sorprendida de la cajera y doy marcha atrás. Por alguna razón que no cuestioné, me sentí en la necesidad de devolver todo a su sitio, cuando lo más fácil habría sido dejarlo en la misma caja. Pero no, necesitaba volverlo a poner uno por uno en su lugar. Como si de una lección de infancia se tratara. Para que no me olvide que, a partir de ese momento, la manera de comprar ha cambiado extrañamente. Pasé por la caja rápida. Comida de gato, comida de perro, café, una botella de leche, algo de queso y un poco de agua con gas. Al subirme al coche, le mandé a Ruth un mensaje: «Me voy a casa, me urge recolocar la despensa».
Me dicen que tenga paciencia, que esto con el tiempo se cura. Qué me queda el recuerdo de nuestro amor. Pues vale: voy, me siento, lloro, fumo y espero… pero, antes se me termina el tabaco que las lágrimas. Ni qué decir de la silla, que ya está algo cansada… Abro nuestra cajita de madera, la de nuestros tesoros. Me encuentro con este papelito escrito, ¡puta coincidencia! hace justo seis años (24 de abril de 2004): “… Recuérdame estos días con mi mirada enamorada y tus ojos respondiéndome. Así los voy a tener yo. Amor de mi vida, acuérdate de mis besos más dulces, no de los que agónicamente te daba anoche. Enséñame a amarte, pues me das siempre buenas lecciones de cómo hacerlo. Mi ratita, relee esto de vez en cuando, y el resto de correos que te he ido enviando todo este tiempo que llevamos juntos. Yo, desgraciadamente, no podré hacerlo. Hazlo tú por mí y recuérdamelos cuando te haga esas llamadas que significarán, por fin, mi “medalla de oro” de Telefónica. Los besos más tiernos del mundo, Oso”. Aquella mañana marchaste a dar una conferencia en algún lugar lejano y tardaste en volver cinco días… Hoy me quedo con las mismas palabras. Pero sin vuelta.
Esta mañana me has pegado duro, querido. ¿Será por qué dormí ocho horas seguidas? O quizá le estoy tomando gusto a esto de sentirme triste. Vamos, yo creo que no, pero, a la mejor, en esta nueva vida me convierto en una masoca, que creo que es de las pocas cosas que me faltan por hacer. Pues eso, que estaba yo a lágrima abierta cuando sonó el teléfono. Una voz me pregunta qué si tendría algún problema en que tu amada Ínsula publicará un artículo In memoriam y yo que voy y pongo a Bach, con quien te gustaba corregir galeradas. ¿Cómo habría de molestarme tal acción? Lo extraño es que no lo hicieran, pues treinta y cinco años de tu vida se quedaron entre sus páginas. ¿Recuerdas la broma qué te solía hacer respecto a la revista? «Has tenido muchos amores, pero a la única que le ha sido fiel es a ella, a tu Ínsula» Y, por eso, cuando te la arrancaron de las manos, tu dolor debió ser tan intenso como el qué yo ahora mismo tengo. Tarde y mal lo he entendido. Un merecido ajuste de cuentas, pienso y cuelgo el teléfono. Me sumerjo, tranquila, en el Trío Sonata III en D minor
Sí hay algo que me reconforta en esta desolada «ínsula» desde la que emprendiste tu vuelo que, de tan previsto me pilló totalmente de imprevisto, es recordar el homenaje que te hicieron el 8 de febrero. Sobre todo, los preparativos y el «post-partido» como dirías tú. Saber que te has llevado en la maleta las palabras, los abrazos, los besos y los versos de los que bien te querían, respetaban y hasta te admiraban (cosa que nunca quisiste aceptar) me llena de un profundo orgullo. Y además, te has llevado tu libro entre las manos: el mismo que comenzaste a escribir el mismo día en que nos conocimos y del que adelantaste el verso final. Esto es de lo que más duele: ya no habrá más versos esperando a ser leídos en tu pequeña libreta negra con lomo rojo. Ya no hay más lecturas de madrugada de Cernuda o de Otero o de Cirlot o de la Pizarnik… Me dicen que la gente no se marcha, qué se queda en el recuerdo. Pero llevo cuatro noches en que tu recuerdo no me besa. No me mira con sus ojos bien abiertos ni me sonríe de medio lado y me pregunta (sabiendo la respuesta de antemano) « ¿Es qué acaso ya no me quieres?» Te encantaba hacerlo, para que yo respondiera: «Por supuesto que no, ya lo sabes» Entonces, me llamabas brujilla mentirosa. Por cierto, ayer me hiciste un reclamo. Hay una persona a la que parece que hemos olvidado en medio del caos. Una persona a la que tú querías inmensamente. Te sentías muy orgulloso de ella. Quizá fue ella la que comprendió, antes que nadie, tu inmenso dolor. Se volvió tu cómplice y abierta defensora cuando yo te echaba la bronca. Le gustaba mucho venir al pueblo y estar contigo, picándote con el Barça. Con ella pasamos las navidades de los últimos siete años: siempre te traía regalitos que te gustaban mucho. De hecho, en tu pasado cumpleaños, el único regalo que recibiste te lo dio ella: el último disco de Serrat, que ya no fuiste capaz de escuchar. Nos fuimos de vacaciones varias veces. La quisiste invitar a ella y a Aurelié a Lisboa para descubrirles sus rincones. Las introdujiste en la poesía portuguesa, hablándoles de Camöes y de Pessoa y de Ángel Campos… Le descubriste tu Asturias y a tus amigos, que después se han hecho de ella. La ayudaste para que se fuera a Gijón a hacer aquel curso… Se te llenaba la boca al llamarla mi “hijastra”. Te sentiste un padrastro satisfecho cuando terminó la carrera. Con ella pasaste muchas horas y muchos paseos hablando de la vida, de la poesía, de los dos. Guardaste como un tesoro aquel poema que te escribió y leyó en tu cumpleaños del 2009. Entonces, le pediste que siguiera escribiendo, pero, sobre todo, que no dejara de leer. Pues, yo la primera, no supe ver el gran dolor que estaba sintiendo. Todos dimos por hecho que estaba ahí por ser mi hija y que esa era la principal causa de su tristeza. Pero, no era así. Ella te cuido como una hija más. Veló tus sueños y limpio tu cuerpo con el mismo cariño con qué lo hacíamos los demás. Fue testigo de las órdenes médicas y corría a tu lado apenas escucharte. No supe, ni supimos, darle el abrazo que necesitaba para reconfortar su pena. Se quedó ahí, cerca de ti, pero alejada de nosotros, que apenas notamos su presencia. Fue ella la que recibió tus cenizas y las trajo, cobijadas entre sus brazos, desde Valladolid hasta casa. Creo que esa fue su íntima despedida. Curiosamente, fue tu sobrino Luis, siempre tan cariñoso, el único que se dio cuenta de su tristeza. Entonces, generoso y fraterno, le dijo que el día 15 de mayo era la comida de los primos y que, por supuesto, ella tenía que estar ahí. Me conmovió ese gesto con que la reconocía parte de esa parte de la familia. Por eso, no fue de extrañar que el domingo por la mañana estallara su dolor ante la sorpresa de los que estábamos ahí. Hasta yo me enfadé mucho con ella. No supe consolarla, creyendo que en la escala de dolor yo tenía más derechos. Pero para eso no hay valores: simplemente duele. Esta madrugada, me has despertado para hacerme comprender que Daniela no lloraba por mí. Ella, también, se ha quedado huérfana de ti. Desde aquí, Daniela, mi más sentido abrazo.
Querido Carlos: Mis dedos se han levantado tristemente inquietos, les urgía escribirte con la esperanza de que recibas el correo muy temprano. Y es que la noche de ayer ha sido la primera en siete años que no despiertas conmigo. Y lo que duele es la certeza de que no lo volverás a hacer porque, cuando estabas viajando por el mundo, hablando de poesía o debatiendo sobre literatura, mientras descubrías países y nuevos amigos, siempre me llamabas, calculando los cambios horarios, para despertarme y darme los buenos días. Pero antes, por la noche, habías hecho lo mismo para que durmiese tranquila, asegurándome que, aunque no estabas, estabas. Ni ayer ni hoy ha sonado el teléfono. Ni volverá a sonar. Me levanté sin mucho sentido, saqué a los perros, di de comer a la gata y, como todas las mañanas de los últimos meses, crucé el pasillo para darte un beso y asegurarme de que habías dormido bien. Gracias a tu hijo, ayer la habitación se quedó desdibujada: apenas quedan rastros del último caos. En medio de ella, la rosa y la margarita que les robé sin que se dieran cuenta. La margarita está cabizbaja. Fue al cerrar la puerta, cuando me fijé en tu mesilla que quedó intacta. Entonces, como un ladrido, me escuché gritando ¡Cabronazo, me has dejado sola! Y nos pusimos a ajustar cuentas. Luego, por fin, me dejaste llorar, a solas, contigo. Te recordé que en el verano del 2003, sentados en un bar de la calle Barceló, me pediste que me quedara en tu vida, en España, a tu lado: «Te he buscado en muchas vidas. Ahora que te he encontrado no puedo perderte. Te prometo qué serás feliz. ¡Vámonos recio, mi generala!». Ante tal declaración, no cabía ni medio no. Desde entonces, no he vuelto a tu México lindo y querido, pues el proyecto era ir juntos para hacernos viejos por allá. Pero como nunca has dejado de sorprenderme, querido, escogiste el viernes pasado para marchar primero. El problema es que no me dejaste dicho qué hacer con el reloj que sigue dando la hora en tu mesilla. Si, ese que te regalé el día de nuestra boda. O con el que te di por nuestros primeros cinco años y no llegaste a estrenar. No me hablaste sobre el futuro. Este, el de ésta mañana y que ya no incluye el plural ni la palabra juntos. La nevera se queda llena de natillas y ya sabes que a mi no me gustan. Tus zapatillas ya no andan por el salón. Dejaste un libro a medio leer y me pregunto si lo he de terminar yo, para contarte el final después. He lavado tu cenicero plateado y no se dónde ponerlo, pues el espacio está lleno de vacío. Anoche, los perrines se quedaron sin galletas. Por cierto, ayer ganó tu Madrid. Creo que seguiré viendo el fútbol por si me vienes a preguntar cómo va a liga… Pues si, me dejas muy triste. Me dejas sin respuestas, porque preguntas tengo todas y, la primera, la sabes muy bien ¿Por qué? De lo que no hay ninguna duda, es que cumpliste tu promesa y me hiciste muy feliz. Me has dejado muy amada, amor. Supongo que eso debe estar muy cerca de quedar en paz… 19 de abril, 2010 (Pd.- Llaman a la puerta. Es Pili, del ayuntamiento. Necesitan tu partida de nacimiento… puta ironía.)
El dia 12 de Mayo, todos aquellos que no podemos trasladarnos a Madrid, nos reuniremos en La Plaza de Sant Jaume de Barcelona para hacernos visibles y exigir nuestros derechos. Estamos solos, ninguna asociación o fundación estará con nosotros, no tenemos medios, pero contamos con una voluntad inquebrantable. Entre cuatro personas nos encargaremos de solicitar los permisos, plantear las reivindicaciones y contactar con los medios de comunicación. Tenemos compromisos previos son TV3, Catalunya radio y contactos con El periódico de Cataluña y otros medios de comunicación pero todo esto no servirá de nada si no contamos con todos vosotros. Esta será una manifestación independiente, formada única y exclusivamente por enfermos y simpatizantes sin ningún soporte no coacción política ni asociativa. No queremos banderas ni partidos políticos, solo los lazos y los colores que nos representan como colectivo. Así mismo, y en respeto a las personas con SQM se ruega no llevar perfumes y mucho menos fumar durante el acto. Todos los que podáis, aportar pancartas, lazos y brazalets, ya que como digo, nosoros no tenemos en absoluto presupuesto ni ayuda de ninguna clase, tan solo la ilusión de reunirnos durante una hora, conocernos y hacernos ver y escuchar. Os ruego que traigáis el máximo de personas posible, correr la noticia y haced lo posible por asistir. Espero que sea un acto del que nos podamos sentir orgullosos. Un abrazo y gracias a todos por vuestra ayuda
Soy Juanmaromo, He abierto este rincón, como una sucursal de la comunidad, hasta ver si mis amigos me siguen o se quedan en casa Me he traído mis mejores discos, unos libros de poemas, y en mis horas libres, me dedico a escribir mi nuevo libro de poesía, “Lenguas de Fuego”. Me encanta compartir pensamientos y reflexiones, algunos propios, otros prestados, y algunos de autores consagrados. Todo lo que hay en mi casa, música, relatos y discos, es propiedad de alguien, porque alguien lo ha creado, los textos anónimos, son de dominio publico, las obras firmadas, pertenecen a sus autores, y todas las poesías de “Lenguas de fuego” son de mi puño y letra, así como los relatos que contengan mi firma. Un abrazo y muchas gracias por vuestra visita.
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